jueves, 11 de marzo de 2010

vengo del pasado: parte 4

-no tengo problema en contarte, pero como es demasiado largo te lo voy a abreviar-Sebastián.
-No te quédes ahí apoyado sobre el marco de la puerta de la habitación, ponte cómodo-
(Fred se queda donde esta sin decir palabra)
-es verdad en parte lo que dijiste. Primero, no es que me sienta como si este no fuera mi lugar, si no que este no es mi lugar ni mi tiempo; no soy del 2051, vengo del pasado. ¿Como es eso posible?, no importa, la cuestión es que estando en el futuro decidí buscar lo único por lo que valdría la pena volver a donde pertenezco: mi familia, que era mi esposa y mi futuro hijo.
Me llevó tiempo adaptarme, mucho, sólo quería encontrarlos y si no los encontraba por lo menos seguir mi vida, mi nueva vida sabiendo que lo que vivieron lo vivieron felices- Sebastián.
es muy emocionante tu historia, se vuelve poco creíble cuando decís que sos de otro tiempo, pero sigue siendo tremendamente admirable. Todos tenemos, aunque nos duela mucho decirlo, una historia terrible como la tuya. Ese anillo tiene su historia, y de ahí proviene ese gran valor sentimental y emocional para mí.
Yo estaba de novio, muy enamorado, había conseguido un trabajo muy importante para mí y en cualquier momento le propondría matrimonio a ella. Mi vida era perfecta, ese mismo día al llegar a mí casa al atardecer mi esposa me había preparado una sorpresa, me dijo que cerrara los ojos, nunca me imaginé lo que vendría-fred.
(mientras tanto Sebastián observaba y escuchaba con atención).
-al abrir los ojos he aquí mi novia inclinada en su rodilla, con una sortija en la mano derecha; nunca me voy a olvidar el momento en que me pidió matrimonio. Me dijo que con esto quería romper los esquemas y que sea de la forma que sea quería ser mi esposa. Ese fue el día más feliz, la finalización del primer capítulo de mi vida y el inicio del segundo, al lado de ella. Ese anillo que tenés en la mano, es el que me dio para comprometernos -fred.